Tan lejos, tan cerca. El mundo tal como lo conocimos en nuestra niñez quedó muy lejos, a miles de kilómetros y años de distancia. Hace veinte años, sentíamos que el mundo iba hacia la destrucción, pero lo veíamos como algo lejano. Tan convencidos estábamos que no vimos que en realidad la destrucción estaba muy cerca. Veíamos esa catástrofe sintiendo que era algo lejano que nunca llegaría, y estaba tan cerca. Hoy vivimos en un mundo de desastres climáticos, de sequías y hambruna. De falta de agua y alimentos. Las guerras ya no son entre países, sino entre incluidos y excluidos. Y creemos que el cambio, y la paz, y la salvación del mundo, están lejos. Pero la paz está mucho más cerca.
Muchas veces queremos llegar a algo que esta cerca, pero al mismo tiempo lo esta cerca. ¿Cómo es esto de cerca y lejos a la vez? Es muy sencillo, por ejemplo: cuando estamos pegados a una ventana mirando a alguien y la puerta esta a la vuelta, a 20 metros. Este es un claro ejemplo, ya que estamos cerca de distancia, pero lejos de llegar a ella.
Otro ejemplo que se caracteriza por la percepción ambigua es: el cielo. Porque nunca podemos llegar a el; esta tan cerca como tan lejos.

